Peluquería china XIAOYAO en Gran Vía 497

El pasado fin de semana me asomé a este centro de masajes chinos con el mero propósito de coger un folleto de precios.

Desde fuera se aprecia un cartel grande muy llamativo, más si esta peluquería se encuentra en plena Gran Vía.

Abro la puerta de vidrio y me acerco a un recibidor en el que hay 3 chinitas. ¿Masaje? me pregunta una de ellas.

Entonces le pregunto los precios y como ya me conozco, le digo que quiero una hora de masaje.

Pasada una puerta a la derecha, hay un banco para sentarse y un pequeño armario en donde colocan los zapatos de los clientes.

Me acompaña una chica bajita por un pasillo de paredes verdes, con lo que llegué a contar hasta 6 cabinas para masajes.

Entro a una de ellas y me desvisto. La chica abandona la habitación y al volver me encuentra tumbado boca abajo y en calzoncillos.

Las camillas son cómodas y acogedoras, tienen agujero para la cara. Lo único que me chocó fue el chirrido de la camilla, ya que cada vez que la masajista me frotaba con fuerza, este se hacía pesado.

El masaje fue correcto. La chica tenía nociones básicas de español.

Hasta aquí todo bien. Los rozamientos finales evidenciaban un final que tuvo otro final.

Sino me falla la memoria, esta es la primera ves que una masajista china me reprocha el no contratar un 'final feliz'.

El caso es que llegados al final del masaje, la chica me ofrece un masaje 'ahí' por 20 euros.

Como iba con lo justo (5 euros en monedas para el tren de vuelta), amablemente le contesté que no y que quizás otro día.

Ella insistió y me preguntó ¿cuánto? a lo que le respondí que solo tenía 5 euros.

Así que la chinita puso una cara de pena y se puso a ello, mientras me sugería que otro día dijera en la entrada que 'solamente quería masaje'.

Según sus argumentos, solo gana dinero con las propinas de los clientes.

Lo mejor (o patético) fue que al pagar solo llevaba 4 euros, por lo que la vergüenza fue grande.

Después de esto no pienso volver jamás. Seguramente me habrán tachado de rata pero nunca me había encontrado con semejante situación.